Hay momentos en los que piensas que tu vida es una auténtica mierda, que absolutamente todo te sale mal y que no merece la pena ni levantarse de la cama. Piensas que todos están en tu contra y te cuesta un mundo sonreír. Hay días en los que intentas ser positiva, pero cuando comienzas a levantar la cabeza, una nueva losa cae sobre ti. Y crees que ya no puedes más.
Tal vez el resto del mundo piense que eres una exagerada y que no tienes razón alguna para estar triste. Tienen razón, hay muchas otras personas que lo están pasando peor que tú, hay muerte, miseria, agonía y tristeza alrededor nuestro y la mayoría de las veces no nos damos ni cuenta.
Que no te engañen, tienes todo el derecho del mundo a estar deprimida, a no querer reír ni soñar, a querer huir y dejarlo todo atrás. Nadie más comprenderá por lo que estás pasando, tal vez ni siquiera se lo lleguen nunca a imaginar. Y querrás estar sola y no dar explicaciones a nadie, al fin y al cabo es tu cabeza, son tus pensamientos y tus sentimientos los que necesitas poner en orden.
Pero espero que nunca se te olvide que aunque no llegue a comprender todo lo que pasa por tu mente, siempre estaré ahí. Si tu no sonríes porque no puedes o no quieres, yo no sé si sabré. Recuerda que tienes mucha gente a tu alrededor que te quiere, que piensa y se preocupa por ti todos los días.
Siempre andamos buscando la felicidad y no sé si alguna vez la alcanzaremos...o tal vez sí y sean esos pequeños momentos en los que nos hemos reído a carcajada limpia, en la que hemos ganado una partida a las cartas, besado a la única persona en la que pensamos cuando escuchamos esa canción especial o cuando simplemente nuestros amigos se han parado a escucharnos justo en el momento en el que más lo necesitábamos.
Lo mejor que podemos hacer es secarnos las lágrimas, dar un beso o un abrazo a las personas que están a nuestro lado y pensar que ya es hora de quedarnos quietos, no perseguir más nuestra felicidad y simplemente disfrutar de esos momentos que nos hacen sentir especial.
Siempre estaré a tu lado, cuando estés bailando encima de una tarima, de una duna o cuando ya no puedas más y quieras romper a llorar. Siempre.
